EL PODER:

HAY ALTERNATIVAS: Libro de Vincent Navarro, Juan Torres, y Alberto Garzón.

La verdadera cara del poder, como bien se demuestra a las claras en estos últimos tiempos, no es la política, sino la banca.

El estado concebido en este sistema en el que vivimos, esta al servicio del poder financiero, y no al revés. Y  por lo referido en este articulo, sea cual sea la actuación de alguno de los miembros del poder real ( financieros) , salen indemnes de cualquier posible situación, por muy grave que esta sea. Si no lo paran de una manera pasiva, lo pararan de una manera activa, sus empleados los políticos. Doctrina Botín, Indulto Saenz, son unos buenos ejemplos de estas arbitrariedades tan evidentes y que nadie se atreve a discutir. Aquí os mostramos un párrafo del libro Hay alternativas.

HAY ALTERNATIVAS:

Otra prueba singular del gran poder político de los grandes empresarios y financieros y de su connivencia con las autoridades fue la mostrada por la entonces secretaria de Estado de Justicia, María Teresa Fernández de la Vega, con el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín. Según informó el diario El País, impidió que se lo juzgara en un caso en el que el fiscal le pedía nada menos que 170 años de cárcel ordenando en una carta “que se cursaran al abogado del Estado “instrucciones” sobre su actuación en el caso de las cesiones de crédito”, concretamente pidiendo que no se dirigiera “acción penal alguna por presunto delito contra la Hacienda Pública, contra la citada entidad bancaria o sus representantes” (“Rato atribuye la decisión de no perseguir a Vega” El País, 27 de mayo de 2008).

Gracias a su intervención Botín no fue juzgado, según informó la web de El Confidencial el 21 de septiembre de 2006, a pesar de que “durante los años 1988 y 1989 el Santander manejó cerca de medio billón de pesetas de dinero negro, que provenía de fuentes financieras más o menos inconfesables […] El banco entregó al Fisco información falsa sobre 9.566 operaciones formalizadas que representaban 145.120 millones de pesetas. […] A tal efecto no dudó en declarar como titulares de las cesiones a personas fallecidas, emigrantes no residentes en España, ancianos desvalidos, trabajadores en paro, familiares de empleados del banco, antiguos clientes que ya no mantenían relación alguna con la entidad, etcétera”.

Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa; “Hay Alternativas”

Página 55.

http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf

LIQUIDADORES DE EMPRESAS

El juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid ha decidido quitar la gestión de Viajes Marsans y sus filiales Tiempo Libre, Viajes Crisol y Rural Tours Viajes al nuevo dueño, Ángel de Cabo a quien el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual, cedieron sus empresas.

 

Ángel de Cabo fue calificado en algún periódico como un “liquidador de empresas”, un especialista en hacerse cargo de empresas en dificultades para proceder a su liquidación. La trascendencia y la importancia de las empresas afectadas ha impedido que este liquidador pudiera llevar adelante su objetivo, que no era otro que hacer desaparecer las sociedades citadas, borrando cualquier rastro que permitiera exigir responsabilidades patrimoniales al presidente de la CEOE y su socio.

.

Los “liquidadores de empresas” son unos personajes muy peculiares que figuran como administradores de numerosas empresas, la mayoría sin actividad, y que no tienen a su nombre ni propiedades inmobiliarias, ni vehículos, ni ningún otro bien con el que garantizar la responsabilidad económica de su gestión. Estos señores son contratados por empresarios importantes, o grupos empresariales, cuando pretenden deshacerse de alguna de sus empresas, sin que la Seguridad Social, Hacienda, acreedores o trabajadores puedan presentar reclamaciones a los auténticos propietarios.

 

Se trata pues de hombres de paja, que suelen presentarse en un primer momento como los salvadores y aseguran ser capaces de reflotar esas empresas en dificultades. Como norma general, después de intentar ganarse la confianza de los trabajadores y solicitar su total colaboración, dejan pasar unos meses, por lo general no más de un año, mientras tratan de averiguar cuáles son los activos de la empresa. Un buen día (más bien por la noche) vacían lo poco que pueda quedar en las cuentas, venden la maquinaria y el material de oficina, y desaparecen.

 

Estas estratagemas para eludir cualquier responsabilidad ante los trabajadores son muy parecidas a las que el Banco Santander realiza cuando externaliza departamentos completos y obliga, con amenaza de despido, a todos los empleados a aceptar el cambio de empresa. No hay razones organizativas que justifiquen estas medidas. La única razón es que queden fuera del convenio de banca privada y, en caso necesario, esos trabajadores puedan ser despedidos sin que puedan reclamar nada al BS.

 

El que el señor Díaz Ferrán haya caído en desgracia ante sus propios compinches, que le han retirado cualquier apoyo, ha permitido bloquear su estrategia. Pero a las grandes empresas, las realmente poderosas, se les permite actuar con total impunidad. Sin que los juzgados de lo Social, la Inspección de Trabajo, o los sindicatos mayoritarios, se atrevan a plantarle cara.

 

13 de octubre de 2010.