JUBILACIONES A LOS 61 AÑOS

No les afecta la interpretación legal que retrasa el retiro anticipado a 63 años

Trabajadores de 31.000 empresas podrán jubilarse a los 61 años

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La ministra de Empleo, Fátima Báñez, junto al secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos.

PABLO MONGE

Los pasados 13 de junio y 1 de agosto la Seguridad Social emitió un criterio administrativo que hacía una interpretación de la ley de reforma de las pensiones más estricta de lo que se venía aplicando. Según esta nueva interpretación, a partir de ahora se impide la jubilación anticipada a los 61 años a aquellos parados que tienen un convenio de cotización individual a la Seguridad Social –que lo pagan de su bolsillo–; siempre y cuando dicho convenio no provenga a de un acuerdo con sus empresas. Según el Gobierno, esto afectará a unas 35.000 personas que se jubilen hasta el 1 de enero de 2019.

Sin embargo, si estos convenio individuales provienen de acuerdos de prejubilaciones, expedientes de regulación de empleo o concursos registrados antes del 13 de abril de 2013, esos trabajadores podrán seguir jubilandose de forma anticipada a los 61 años, con 30 años cotizados y los coeficientes penalizadores (más suaves) anteriores a la reforma de pensiones de 2011.

Para ello las empresas tenían que haber registrado y comunicado al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) o al Instituto Social de la Marina (ISM) sus planes de jubilación, acuerdos, convenios o despidos colectivos antes del pasado 15 de abril. Y así lo hicieron un total de 30.965 compañías cuyo listado ha publicado el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en su web.

En un principio el plazo de inscripción para estas empresas era el 1 de marzo pero se amplió hasta el citado 15 de abril. “Esto ha facilitado a un número significativo de empresas recopilar la documentación necesaria para recopilar su registro”, aseguran desde la Seguridad Social.

Además de las personas incluidas en planes de jubilación, convenios, despidos colectivos o ERE pueden seguir jubilándose anticipadamente a los 61 años y con las condiciones más permisivas previas a la reforma de 2011 aquellos que hayan accedido a la pensión de jubilación parcial antes del 1 de abril de 2013.

De hecho lo que registraron la inmensa mayoría de las empresas que podrán seguir acogiéndose a las condiciones más ventajosas del retiro anticipado son “convenios o acuerdos de jubilación parcial”.

El Ministerio de Empleo no ha podido cuantificar el número de trabajadores que sí podrán seguir jubilándose a los 61 años pero fuentes de la Administración indican que con que hubiera una media de 10 implicados por empresa, este colectivo superaría los 300.000 trabajadores hasta 2019. O lo que es lo mismo, unos 60.000 al año, frente a los 7.000 anuales que, según Empleo, sí se han visto afectados por la nueva interpretación de la ley y que, deberán retrasar su retiro anticipado a los 63 años.

Queja sindical

Ante esta situación, los sindicatos han denunciado precisamente “la grave injusticia” que supone que aquellos trabajadores a los que sus empresas les ha planificado y en muchas ocasiones también financiado su jubilación anticipada, incluyéndoles en planes de retiro de ERE u otros acuerdos, sí puedan seguir jubilándose a los 61 años.

Y, por el contrario, aquellos que fueron despedidos o perdieron su empleo de forma individual y su empresa se desentendió de ellos y por eso decidieron pagarse ellos mismos un convenio especial con la Seguridad Social, para no ver aminorada su pensión, ahora deban seguir pagándolo dos años más.

Toda la información en:  Trabajadores de 31.000 empresas podrán jubilarse a los 61 años | Economía | Cinco Días  http://cincodias.com/cincodias/2014/08/20/economia/1408544601_840023.html#bce6j7FMCkrrH7oC

INCAPACIDAD TEMPORAL- Nueva regulación

Los trabajadores estamos adelgazando, por lo que se ve, y el gobierno sigue con la tijera arreglándonos el traje para que no se nos quede grande. Que majos son. Ahora ni enfermos nos dejan llevar ropa holgada. En botica se lo podrían gastar todo lo que nos están robando y no llevandoselo a sus cuentas en Andorra, Luxemburgo, Islas Caiman, etc.. etc..

 

 

 

CIUDAD FINANCIERA

Aunque no hay huelga de basuras en Boadilla, algo huele a podrido desde hace tiempo.

 

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COMUNA DEL SIGLO XXI

COOPERATIVA Complejo único para jubilados en Torremocha del Jarama

La comuna paradisíaca de los abuelos

Gran parte de los jubilados en una foto de grupo.

Gran parte de los jubilados en una foto de grupo. E. M.

CRISTINA SERRATOMADRID

Actualizado: 14/06/2014 22:23 horas

Han decidido abordar la etapa final de su vida de un modo satisfactorio. No quieren languidecer pasivamente con una vejez melancólica, ser una carga para sus hijos o ingresar en una residencia de mayores al uso. Pretenden que el ocaso de sus días sea un periodo activo, nutritivo, jovial, de crecimiento humano y bienestar.

Por ello han fabricado su particular paraíso: Trabensol(Trabajadores en Solidaridad), una comunidad de individuos, con diferentes criterios e ideologías, que han invertido los ahorros de toda una vida en un proyecto que les permite convivir bajo una fórmula cooperativa única en nuestro país.

Todo comenzó hace 14 años cuando, un grupo de amigos a punto de jubilarse y con una intensa actividad social a sus espaldas, cayeron en la cuenta de que se estaban haciendo mayores.

«Queríamos alternativas diferentes a las que habían vivido nuestros padres. Tras muchas horas de diálogos y debates, decidimos constituir una cooperativa y levantar un centro de convivencia para mayores en el que pudiéramos vivir una vejez saludable, ser independientes, ayudarnos entre nosotros y organizarnos gracias a comisiones de trabajo que nos hicieran responsables del funcionamiento del colectivo», explica Paloma Rodríguez, presidenta de la cooperativa, que comparte habitación con su vecina de hace 40 años. «Nos quedamos viudas y decidimos emprender esta aventura juntas. Aquí estamos estupendamente. Es fantástico vivir bajos los lazos de la comprensión y el cariño».

Agotadora búsqueda

A partir de ahí comenzó una agotadora búsqueda para encontrar el terreno adecuado en el que realizar el proyecto. «Visitamos muchos lugares y, desgraciadamente, vivimos de cerca lo que se mueve en el negocio inmobiliario, fueron muchos los ayuntamientos que quisieron engañarnos. Finalmente apareció Carlos Rivera, alcalde de Torremocha del Jarama, que nos tendió la mano sin intereses ocultos, pagos ni intermediarios, afirmando que Trabensol iba a aportar al pueblo una riqueza enorme y un gran potencial mental y social», apunta José María García, ex secretario de consistorios.

Al pie de la sierra, en una vega llana y fértil, junto a la orilla del río, se erige el colorido complejo de 16.000 metros cuadrados, construido de forma bioclimática por filtración y geotermia, una energía limpia, renovable y económica, que les permite hasta un 75% de ahorro mensual.

«Está todo muy pensado. Las zonas de acceso de la casa están orientadas al norte y las del alojamiento al sur. Tenemos 25 pozos de 150 metros que hacen que el suelo sea radiante y tenga una temperatura constante de 16 grados. Los canalones de los tejados van a un aljibe que recoge el agua de la lluvia y nos permite regar durante tres meses. Los aislamientos térmicos y acústicos están muy cuidados y las luces exteriores están dirigidas hacia abajo para que no haya contaminación lumínica y podamos ver las estrellas», señala Jaime Moreno, periodista y coordinador de la comisión de comunicación del lugar.

Un hogar, no un geriátrico

Con la férrea intención de edificar un hogar alejado del concepto actual de las residencias de mayores, el complejo, exquisitamente decorado, está preparado para armonizar la cohabitación en común con la vida independiente. Circundando un huerto de 10.000 m2, tranquilos patios y aromáticos jardines, se encuentran las 54 viviendas de los afiliados, 50m2 repartidos entre una cocina americana, un salón, una habitación, un baño geriátrico y una terraza. «Mi anterior casa tenía el doble de metros, estaba harta de trabajar tanto en ella. Esta es muy apañada, cubre todas mis necesidades», afirma María Dolores Hernández, ex enfermera. Su amiga Luisa Llorena, ex dinamizadora social, dice:«Quería llegar aquí como una libélula, ligera de equipaje. Mi marido y yo hemos traído sólo los muebles que han cabido, ha sido un ejercicio de liberación de apegos del pasado. Ahora, nuestra vida cabe en 50 m2», sonríe.

El lugar cuenta con un amplio abanico de zonas comunes en las que disfrutar del momento: biblioteca, hemeroteca, gimnasio, un mini spa de baños terapéuticos, salas de reiki, de acupuntura, de música, de pintura o de edición de video, un claustro zen para pasear cuando hace mal tiempo, un habitáculo con juguetes para que los nietos gocen con los abuelos, salones de reunión para celebrar fiestas o el salón del silencio. «Aquí hay gente que es religiosa y hemos considerado que era necesario crear un espacio común y polivalente para meditar, rezar o practicar yoga. En Berlín van a hacer un centro donde diferentes religiones van a compartir techo, nosotros ya lo estamos haciendo», señala Jaime.

Mayores de alma joven

Como bien apunta Pepa Salamanca, ex auxiliar de clínica, «en Trabensol el mayor valor, sin duda, es el potencial humano». La convivencia entre los residentes, en su mayoría gente muy preparada, es plenamente activa y cada uno pone a disposición de la comunidad su experiencia profesional. «Vivimos en un clima de tolerancia y ayuda mutua», cuenta María Dolores. «Tenemos talleres de danzas del mundo, Ikebana, vidriado, costura, pintura, Chi Kung o bricolaje y hacemos nuestra propia gaceta informativa interna». Carmela Paz, ex administrativa del Instituto Cervantes asiente: «Es un lugar agradable para vivir. Conoces gente fantástica y haces cosas que te mantienen activa física y mentalmente. Además el entorno es fantástico, mientras que en Madrid te desplazabas a los barrios, aquí te desplazas a los pueblos». José María apostilla: «¡No paramos, cada día hay algo nuevo! Estamos en una adolescencia de la vejez. Mis hijas nos dicen que estamos haciendo la comuna que no pudimos en los 60», bromea.

En la comida todos colaboran en los quehaceres del inmenso comedor que tiene como chef a Mina Tartili, miembro de la asociación Ananda. «Trabajar aquí es gratificante. El ambiente es increíble, hacen todo lo posible por mantener un clima de alegría y solidaridad.Son mayores de alma joven, sabias y con una conciencia social que engancha».

¿Y si llegan momentos de dificultad física o de enfermedad? Jaime explica que están preparados para todo lo que venga. «Hay vigilancia las 24 horas. El complejo está habilitado para personas con movilidad reducida. En cada pasillo hay varios baños, por si hay urgencias, en cada esquina un ascensor con el tamaño suficiente para una silla de ruedas y tenemos un ala, especialmente habilitada, para personas que necesiten cuidados médicos específicos. Queremos pasar nuestros últimos días aquí de la mejor forma posible».

Un CoHousing español con lista de espera

Este sistema de vivienda colaborativa, diseñado y gobernado por los propios residentes, nació en Dinamarca, a finales de los años 60, y se extendió a Norte América, a finales de los 80, bajo la pretensión de volver al sentido de comunidad primigenio de los barrios de antaño. «Trabensol ha sorprendido mucho en Europa. Nosotros informamos, con toda libertad, a quienes nos preguntan sobre cómo hemos llegado hasta aquí, pero lo imprescindible es que haya un núcleo humano suficientemente fuerte y comprometido para poder llevar algo así a cabo.», explica Moreno. Son tantos los interesados en esta particular forma de vida que ya cuentan con una nutrida lista de espera. ¿Los requisitos? Tener entre 50 y 70 años, identificarse con los principios básicos de solidaridad y ayuda mutua, y tener solvencia económica para mantener los pagos: una inversión inicial de 154.000 y hasta 1100 al mes. «Incluye alojamiento, lavandería, limpieza y la comida del medio día. Somos de una generación en la que se compraban pisos porque no había casi alquileres. Los hemos vendido para poder afrontar el coste del proyecto. Tenemos una acción pero la propiedad es de la cooperativa. Quien decida marcharse recupera el dinero, al valor que tenga en ese momento, y morimos lo recuperan nuestros herederos, que también pueden, si cumplen los requisitos y quieren, venir a vivir aquí.»