LOS OSITOS MIMOSOS

  

     UNA SONRISA VALE MÁS QUE MIL PALABRAS (sobre todo si está cargada de alegría)

              Para conseguir una sonrisa sincera, proponemos:

  Recuperar nuestro paupérrimo poder adquisitivo, en descenso desde hace años, con una subida salarial (en torno a las 100.000 de las antiguas Pts., si no más)

  Aumentar las plantillas y evitar así los conflictos para :Tomar los 15 minutos de descanso diario; para coger sin problemas las vacaciones.Para atender al cliente con el tiempo necesario.Para coger los 4 días de asuntos propios. 

3º..Que sea suficiente trabajar la jornada estipulada en Convenio para no estar cansados, y así tener los músculos faciales relajados y sonreír con naturalidad.

4º..Que no sea necesario quedarse por la tarde por sí llama el Jefe o atender ilegalmente  a “ciertos clientes” y cumplir el tan publicado “Acuerdo de Conciliación de la vida laboral . y familiar”. De esta forma sólo se valorará tu capacitación y formación para el desarrollo profesional.

             Nos piden una sonrisa, que es un regalo siempre, está implícitamente ligada al cariño, a la empatía, es gratis, pero es tuya.

Espontáneamente aparece en un instante precioso, fruto del encuentro de dos ó más personas (es la aceptación, el milagro), que se gustan, que se quieren, que sienten interés por conocerse. Son momentos únicos de alegría que nos impulsan y ayudan a seguir adelante y vivir. Son sólo nuestros.

Demasiado sinceros para no ser auténticos, porque se nota; mejor ser correcto y atender,  que enseñar la dentadura.

Las relaciones personales no pueden estar marcadas con un afán comercial; sólo exclusivamente profesional. Es lo que nos pueden exigir. Lo regalado es mejor que fluya, y para eso, hay que crear ambiente,  y con el que tenemos y vivimos en las sucursales, resulta poco propicio.

Es como en las películas cuando se quiere agradar, el que quiere tener esa iniciativa, prepara el terreno y es generoso, y si sale bien, todo se desarrolla con facilidad. Ahí tenemos todos la posibilidad y la libertad de decir que NO, y no por eso, ser desagradecidos,  porque, si hay una buena relación, es entendible. Lo que podemos decir con esto último, es que las relaciones humanas son extremadamente complejas como para banalizarlas.

Las personas que nos visitan en las sucursales cada día, saben bien lo que es verdadero  y falso.Dejemos que corra el agua, y ustedes los empresarios, si quieren algo bueno y de calidad, páguenlo                                                                                            

Febrero 2008